El día que Rábanos Chilangos llegó a Ágora Café
Hay días que se quedan guardados en la memoria de Ágora, y este es uno de ellos.
Recuerdo cuando recibimos a Rábanos Chilangos en Ágora Café. Llegaron con su cámara, sus preguntas y esa curiosidad que te hace contar la historia de un lugar desde otra mirada.
Para mí, fue bonito poder hablar de Ágora, de cómo nació y de lo que significa haber construido este espacio. No era solamente mostrar una cafetería; era compartir una parte de nuestra historia, de nuestras ideas y de todo lo que soñábamos construir alrededor de ella.
Mientras conversábamos, me di cuenta de algo que quizá en el día a día se nos olvida: Ágora ya era mucho más que un café.
Era —y sigue siendo— un punto de encuentro para mujeres, artistas, amigas, viajeras y personas que buscan un lugar donde sentirse cómodas, compartir y simplemente ser.
Hoy vuelvo a ver aquella entrevista y me da mucha emoción reconocer todo lo que ha sucedido desde entonces.
Gracias a Rábanos Chilangos por haber llegado aquella vez, por escuchar nuestra historia y por dejarnos este recuerdo.
Y gracias a todas las personas que han pasado por Ágora y que, de alguna manera, también han escrito un pedacito de esta historia.
Soy Azul y esta es una de las muchas historias que hacen que Ágora sea Ágora.
Reseña:
Azul